viernes, 13 de septiembre de 2013

Me acordé de ti


Todo cambia y sigue igual,
y aunque siempre es diferente, 
siempre el mismo mal

Todo y nada que explicar,
quien conoce de este cuento
más de la mitad

Nunca se para de crecer,
Nunca se deja de morir 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Gotas de septiembre

Oh! gotas de septiembre,
venid pronto en forma
de lluvia ominosa solo para mi,
venid a mojar este desierto 
infame y voraz de pensamientos,
venid ahora que el astro rey
no observa a catalina brillando,
venid y aplacad el calor
que un día robé

sábado, 7 de septiembre de 2013

Palabras de tiza


Camino descalzo por la hierba marrón. Bueno, descalzo no, llevo un zapato, pero solo uno y sin preguntarme porqué sigo caminando mientras la hierba se vuelve verde. Verdece porque tus ojos grandes me miran al andar y le da vida. Y pienso que no sé si existe el verbo verdece, pero me apetece decir verdece. Berdece con b, verdeze con zeta, porque tu nirada me provoca polaridades alternas.

Y no quieres que te abrace pero me pides que te ame, quieres ser mi dueña y mi golfa, la diosa que me conceda deseos y la que me castigue a su libre albedrío. Pero mi zapato desaparecido te enloquece como a una vulgar mortal. No quieres volverte suprema y divina, quieres pronunciar palabras perras impropias de dioses, para que explote mi corazón y arrancarme la sangre coagulada a mordiscos.

Tengo miedo de pensarlo, de pensar, y hay una puta flor verde, berde, verde, berde... que me avisa en susurros espinosos. Y me hablas con la boca llena de mariposas transparentes, dispersas. Y meto la cabeza en un agujero bajo tierra para no escuchar sus avisos, tus palabras, ni las mias, pero las mias sí las oigo. El eco lo repite sin cesar, la vida se rie de ti, me dice. La vida se rie de mi y envía un perro para que me muerda el culo. Y saco la cabeza y lloro, lloro arcoiris sin sentido ni dolor.

Pero abro los ojos cansados y todo tiene color. Estás pegada a mi por el sudor, como si fueramos uno, y me gusta. Sujetas mi mandibula, me quieres besar, pero de tu boca fluye un lascivo hechizo rosa y me atraviesa la espina dorsal, los pensamientos y los sentimientos. Y quiero despertarme pero no es un sueño, es real. Todo es real, real en un vasto desierto de palabras que se camuflan y se confunden, hasta que finalmente se deshacen con puntos infinitos, y se vuelven a agrupar y dibujan un muñeco de tiza que no tiene cara.

Creo que me quiere hablar, no lo creo, estoy seguro de ello y pego mi oreja, pero no se oye nada, no se escucha nada, y recuerdo que no tiene boca. Quedo en silencio y mezo mis dudas entre camas de estrellas y deseos vagabundos, esperando...