sábado, 22 de noviembre de 2014

130


No sé si es que 130 es un exceso de velocidad. No sé si me perdí una noche o si no me encuentro entre ventiscas de invierno. No sé si la vida me susurra palabras dormidas o la mente me acaricia para que descanse, pero las letras huyen de mi como si nunca les hubiera devuelto el favor y los lápices escriben solamente un punto. En el ordenador el cursor parpadea en la pantalla. Ni siquiera yo sé si es un punto y final o un punto y aparte, es de esas cosas que no se saben bien y que se prefiere no conocer a ciencia cierta.

El tiempo no me da mucha tregua, la inspiración anda perdida por esquinas lejos de mi calle, la cabeza se embriaga de repente con ideas diferentes y yo solo soy la marioneta de trapo que cierra con llave el candado del libro de recuerdos. Quizá lo vuelva a abrir para leer, quizá me entre la nostalgia escritora de nuevo, pero ahora mismo necesito una pausa indefinida.  

Gracias por haberme acompañado en esta enésima etapa.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Adios Goofy


Siempre fuiste tan cabezota,
que yo tenía que serlo más,
por eso conseguí que aprendieras conmigo,
por eso conseguiste que quisiera tus rabietas.

Y ahora te fuiste,
como se van los cabezotas,
sin dejarme decirte adios.,
aunque quizá prefiero aferrarme a esa idea,
que pensar que no estuve para decirtelo.

Escribo estas líneas, 
pensando lo que uno piensa cuando
escribe letras que se vuelven borrosas,
que siempre serás parte de mi,
una parte buena de mi.